Como Templario de Malta, propongo una humilde reflexión sobre similitudes entre la cerveza y el vivir cristiano del templario (no parece pero es en serio):
La cerveza se sirve fría: El templario nunca actúa en caliente. Vive la templaza, se detiene para pensar y actuar con la mente en frío.
Si se sirve muy rápido es pura espuma: En la vida de Fe el templario avanza paso a paso y sin apresurarse. No cae en la efusividad del “sentir” y sabe medir sus esfuerzos.
Tras el sabor amargo se oculta la dulzura: El templario vive cosas de sabor amargo, pero tras ellas descubre la dulzura de un Dios que lo ama y acompaña.
La cerveza pone alegre: El templario vive con alegría y contagia siempre a quienes lo rodean.
Precisa un algo que la contenga: Todo caballero templario se siente contenido y protegido por aquel que lo creo.
Adopta la forma aquello que la contiene: Claro que si… si fue hecho a su imagen y semejanza.
Y ya vendran mas...